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Pikachu

Un faulduo se muere, de manera trágica, agotada, triste y desamparada, Dejó caer su cara, transformó su risa en una mueca horripilante, llena de desperfecciones, se miró despacito y muy cuidadosamente en un espejo, asustándose a cada milésima de segundo de su terrible cara. Tocó el reflejo, lo acarició, sintió mucha lástima de la superficie que lo reflejaba, se apartó de sí a su cama, la abrazó y lloró mucho tiempo sobre ella, y entonces ella lo abrazó, muy fuerte, muy sofocadora, muy.

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¿Me querés?

Hoy falta el aire que revuelven tus palabras
a veces es el aire, otras veces tu mano con la mía
de vez en cuando faltan también tus lágrimas
tus llantos encerrados en mis brazos.
Capaz (a veces me arremolino en pensar)
que también me faltan tus reclamos,
tus preguntas, chiquititas, de las mínimas que tanto llenan.
Todo lo que falta y tanto necesito,
una sonrisa mínima ante un "sí, te quiero".

Cuchillo Tramontina sin punta

Una aguja, que es tu palabra,
se me ha clavado en el ojo.
Es tu palabra
la que viajó, ciega y amplificada desde tu boca,
acompañada de una sonrisa con unos...
7 u 8 centímetros de oblicua sensibilidad;
la que, invisible,
se tomo un avión a mi retina, para
irritarla,
enrrojecerla,
desgarrarla y hasta
                    ¿por qué no?
arrancarle unas
microgotas con destino de mejilla
deformada por unos otros
7 u 8 centímetros de oblicua felicidad.